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13.6.3. Inmunodeficiencia

La inmunodeficiencia es la incapacidad para desarrollar una respuesta inmunitaria adecuada ante la presencia de antígenos extraños, sin que éstos sean eliminados correctamente.

Distinguiremos entre las inmunodeficiencias congénitas y las adquiridas.

Inmunodeficiencias congénitas

Estas inmunodeficiencias son hereditarias, por lo que se nace con ellas.

Normalmente, se producen por causa de defectos de los linfocitos B, que no pueden producir suficientes anticuerpos. También pueden deberse a fallos en la síntesis de las proteínas que forman el complemento o a mal funcionamiento de los linfocitos T.

Si el problema es el no poder producir anticuerpos, las anomalías aparecen a partir de los seis meses de vida, cuando ya se han perdido la mayoría de las IgG procedentes de la madre durante en el embarazo o a través de la placenta.

Si el problema está en la inmunidad inespecífica o está relacionado con los linfocitos T, los fenómenos de inmunodeficiencia pueden aparecer desde el mismo momento del nacimiento.

Se les llama "niños burbuja" a los niños que presentan el síndrome de inmunodeficiencia congénita, ya que deben vivir en una habitación estéril y evitar el contacto con personas, animales u objetos portadores de gérmenes. Una solución es el trasplante de médula ósea, capaz de formar células inmunocompetentes.

Inmunodeficiencias adquiridas

Las inmunodeficiencias adquiridas son más frecuentes que las inmunodeficiencias congénitas. Aparecen como consecuencia de algunos factores como leucemia, exposición a radiaciones, largo tratamiento con inmunosupresores, etc. o por graves enfermedades que debilitan el sistema inmunitario. No son enfermedades transmisibles.

Una de las inmunodeficiencias más graves es el SIDA (síndrome de inmunodeficiencia adquirida), producido por el VIH (virus de la inmunodeficiencia humana), que ataca y destruye los linfocitos auxiliares (TH). El organismo queda indefenso ante los antígenos y células tumorales, por lo que la persona afectada puede tener importantes infecciones y desarrollar algunos tipos de cánceres.

Como vimos, el VIH es un retrovirus, por lo que tiene ARN (no ADN) como material genético. En concreto, posee dos cadenas iguales de ARN monocatenario. Su cápsida es icosaédrica y tiene una envoltura lipoproteica.

Animación: Estructura del VIH.

Desarrollo del SIDA

El SIDA se desarrolla del siguiente modo:

  1. El VIH penetra en el cuerpo de una persona sana procedente de otra infectada. El virus se localiza en la sangre y en otros fluidos orgánicos como el semen y las secreciones vaginales. Los principales mecanismos de transmisión son:Cuando el virus llega al sistema circulatorio del nuevo hospedador se une a los linfocitos T4 (TH). La unión se efectúa entre una proteína determinada de la cubierta del virus (Gp 120) y la proteína receptora CD4 de los linfocitos T4, gracias a un reconocimiento específico entre ambas moléculas. También puede producirse la unión con los macrófagos.
    1. Directamente a través de la sangre, por transfusiones o por medio de jeringuillas contaminadas.
    2. Mediante relaciones sexuales en las que el semen o las secreciones vaginales entren en contacto con microheridas o erosiones por las que el virus pueda introducirse.
    3. De madre a hijo, generalmente durante la gestación o el parto.
  2. Se produce la fusión de la envoltura del virus con la membrana celular del linfocito, y el ARN y la enzima transcriptasa inversa del virus penetran en el citoplasma del linfocito.
  3. Gracias a la transcriptasa inversa (una ADN polimerasa) se forma ADN bicatenario a partir de ARN, que se incorpora al genoma del linfocito T4 y se constituye un provirus, de modo que el ADN de éste, integrado en el ADN celular, se transmite a las células hijas cada vez que el linfocito se divide. Se produce además una multiplicación lenta del virus, que se libera por gemación. Los linfocitos no sufren daños inmediatos, pero sí a largo plazo.
  4. En un determinado momento, los linfocitos T4 infectados mueren, y la disminución de su número provoca la inmunodeficiencia. Si existen menos de 150 linfocitos T4 por mm3 de sangre (en una persona sana hay 500/mm3) la deficiencia inmunitaria es grave y la muerte sobreviene por infecciones oportunistas, como tuberculosis pulmonar y neumonía, entre otras. También es frecuente la aparición de tumores raros, como el sarcoma de Kaposi, que afecta a los capilares sanguíneos de la piel.

Desde que se produce la infección por el VIH hasta que aparece del SIDA suele haber un tiempo que oscila entre 5 y 10 años. Primero hay una fase asintomática (dura desde meses hasta años), pero en el plasma sanguíneo de estas personas hay anticuerpos contra el VIH, son personas seropositivas, que pueden contagiar la enfermedad.

Tratamiento del SIDA

Aunque aún no se dispone de un tratamiento eficaz contra el SIDA, la combinación de fármacos que se emplea en la actualidad retarda la progresión del síndrome, aunque no consigue eliminar el virus ni, por tanto, se consigue la curación. Los medicamentos utilizados interfieren con la transcriptasa inversa, con la unión del virus a los receptores de los linfocitos T4 o con la enzima proteasa, que permite la correcta formación de la cápsida del virus.

Actualmente, la única manera efectiva de controlar la propagación del SIDA consiste en campañas informativas para evitar las situaciones y conductas de alto riego que favorecen la transmisión del virus.

Animación: Tratamiento del VIH.

 

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