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6.1.10.1. El tacto

Sentido del tacto

El tacto es uno de los sentidos somáticos más importantes que poseemos como seres humanos. Es una de las formas más primitivas de percepción sensorial y nos permite recopilar información sobre nuestro entorno a través del contacto físico. En este texto, exploraremos en profundidad la función del tacto en la percepción sensorial y en nuestra interacción con el mundo.

El proceso del tacto

El tacto es el resultado de la estimulación mecánica de la piel y se produce gracias a una compleja red de receptores sensoriales que se encuentran en la piel y en las terminaciones nerviosas asociadas. Estos receptores son capaces de detectar y responder a diversos estímulos táctiles, incluyendo la presión, la vibración, la textura y la temperatura.

Una vez que los receptores detectan un estímulo, envían señales eléctricas a través de las terminaciones nerviosas hasta la médula espinal y luego hasta el cerebro, donde son procesadas para generar una percepción táctil. El cerebro integra la información sensorial del tacto con la información visual, auditiva y olfativa para generar una percepción completa del entorno.

La función del tacto

El tacto cumple una variedad de funciones importantes en la vida diaria. Nos permite detectar el dolor, que es una señal de daño en los tejidos del cuerpo. También nos permite sentir la presión y la textura de los objetos, lo que nos ayuda a manipularlos y realizar tareas precisas. Además, el tacto es esencial para las relaciones sociales y emocionales, como el contacto físico entre amigos y familiares.

La piel: el órgano sensorial más grande del cuerpo humano

El sentido del tacto es uno de los sentidos que nos permiten percibir el mundo que nos rodea. Este sentido se localiza principalmente en la piel, una estructura compleja y fundamental sin la cual no podríamos sobrevivir. La piel es el límite entre nuestro cuerpo y el entorno, actuando como barrera protectora contra situaciones ambientales adversas, como temperaturas extremas, microorganismos infecciosos, compuestos químicos tóxicos y radiación ultravioleta. Además, la piel es el órgano sensorial más grande del cuerpo humano y nos permite captar y discriminar diferentes formas de estimulación, como el contacto, la presión, la vibración, el cosquilleo, el calor, el frío y el dolor.

Existen dos tipos de piel:

  • La piel glabra, sin vello, como la que se encuentra en la palma de la mano.
  • La piel vellosa que cubre la mayor parte del cuerpo, con diferentes tipos y cantidades de vello según la zona.

Piel glabra o lampiña y sin pelo

Madhero88 and M.Komorniczak, CC BY-SA 3.0, via Wikimedia Commons

Tanto la piel glabra como la vellosa tienen principalmente dos capas:

  • La epidermis, la capa más externa, está formada por un estrato germinativo donde las células se multiplican continuamente por mitosis y, después, migran a la superficie donde degeneran formando una capa de células muertas aplanadas, el estrato córneo. En la base de la epidermis, se encuentran los melanocitos que producen melanina, responsable del color de la piel. La cantidad de melanina que tiene un individuo depende de su exposición al sol, ya que la radiación ultravioleta solar estimula la fabricación de más melanina, bronceando la piel.
  • La dermis se encuentra debajo de la epidermis y está formada básicamente por tejido conjuntivo, fibras de colágeno y fibras elásticas. En la parte más profunda de la dermis existe tejido adiposo, que forma una capa aislante de grasa. Todos estos elementos son fundamentales para dar a la piel fortaleza, proporcionar aislamiento y regular la temperatura. La dermis también contiene terminaciones nerviosas, pequeños vasos sanguíneos (capilares), folículos pilosos y glándulas sudoríparas y sebáceas.

Estructura de la piel

Don Bliss (artist), Public domain, via Wikimedia Commons

Las principales funciones de la piel son:

  • Sensación táctil: La piel es el órgano sensorial más grande del cuerpo y nos permite captar y discriminar diferentes formas de estimulación, como el contacto, la presión, la vibración, el cosquilleo, el calor, el frío y el dolor.
  • Protección: La piel es el límite del cuerpo con el entorno y actúa como una barrera física que protege contra agentes externos como microorganismos infecciosos, compuestos químicos tóxicos y radiaciones ultravioletas del sol.

  • Regulación de la temperatura corporal: La piel regula la temperatura corporal mediante la producción de sudor para disipar el calor y mediante la contracción o dilatación de los vasos sanguíneos para conservar o perder calor.

  • Excreción: La piel también tiene una función excretora, eliminando agua, sales y pequeñas cantidades de urea.

  • Absorción: Aunque limitada, la piel puede absorber ciertas sustancias, como lociones y ungüentos.

  • Síntesis de vitamina D: La piel produce vitamina D cuando es expuesta a la radiación ultravioleta del sol.

Órganos accesorios de la piel

Los órganos accesorios de la piel son estructuras especializadas que se encuentran en la dermis y epidermis, y están relacionadas con funciones específicas de la piel, como la producción de sudor, la secreción de sebo y la formación del pelo

Los órganos accesorios de la piel son:

Uñas

Las uñas son estructuras duras y córneas que se encuentran en la última falange de los dedos de las manos y los pies. Las uñas se componen de varias capas de células muertas llenas de queratina, que proporcionan protección a los dedos y ayudan en la manipulación de objetos pequeños. Cada uña consta de un extremo anterior libre, un cuerpo adherido por su cara interna y lados, y una raíz implantada en un repliegue de la piel denominado matriz de la uña. 

Las uñas también pueden ser un indicador de la salud general del cuerpo, ya que ciertas enfermedades pueden causar cambios en su apariencia.

Uña caída de dedo gordo

Pelos

Los folículos pilosos son estructuras que proceden de la capa mucosa de la epidermis y penetran oblicuamente hacia la dermis y se encargan de la formación del cabello.

Cada pelo consta de una parte formada por células muertas denominada folículo y otra denominada raíz o bulbo piloso, formada por células vivas. Además, hay un pequeño músculo denominado músculo erector, fijado al costado que le hace elevarse con el frío o una impresión fuerte, dando a la piel el estado conocido como "carne de gallina".

Los folículos pilosos también están rodeados por glándulas sebáceas que ayudan a mantener el cabello y la piel hidratados.

Glándulas sebáceas

Las glándulas sebáceas son otro tipo de órgano accesorio de la piel que se encarga de la producción y secreción de sebo, un aceite que ayuda a mantener la piel y el cabello hidratados. Sus conductos evacuan generalmente en los folículos pilosos, aunque algunos se abren directamente en la superficie de la piel. Las glándulas sebáceas se sitúan en la superficie más profunda de la dermis.

Las glándulas sebáceas se encuentran en todo el cuerpo, pero son más numerosas en la cara y el cuero cabelludo. El exceso de producción de sebo puede causar acné y otros problemas de la piel.

Glándula sebácea ubicada en la dermis.OpenStax College, CC BY-SA 3.0, via Wikimedia Commons

Glándulas sudoríparas

Las glándulas sudoríparas son órganos accesorios de la piel que se encargan de la producción y secreción de sudor. Hay dos tipos principales de glándulas sudoríparas: las ecrinas y las apocrinas.

  • Las glándulas ecrinas se encuentran en todo el cuerpo y producen sudor que ayuda a regular la temperatura corporal y eliminar las toxinas del cuerpo.
  • Las glándulas apocrinas se encuentran en áreas específicas del cuerpo, como las axilas y los genitales, y producen un sudor más espeso que se descompone en la piel y produce el olor corporal.

Receptores de la piel

La piel es un órgano sensorial que recibe información sobre el entorno externo a través de diversos tipos de receptores cutáneos, que se clasifican según la función que desempeñan. La mayoría de los receptores cutáneos son terminaciones nerviosas libres y mecanorreceptores.

Terminaciones nerviosas libres

Las terminaciones nerviosas libres son sensibles a la temperatura y al dolor, y se distribuyen por toda la piel. Estimulándolas, podemos percibir dolor y temperatura. 

Estas terminaciones nerviosas pueden ser de dos tipos:

  • Axones amielínicos: transmiten la sensación de dolor punzante y calor.
  • Axones mielinizados: transmiten la sensación de dolor constante y frío.

Mecanorreceptores

Los mecanorreceptores son responsables de detectar los estímulos táctiles. Hay dos tipos de mecanorreceptores:

  • Mecanorreceptores de adaptación lenta: responden constantemente mientras la estimulación se mantiene.
  • Mecanorreceptores de adaptación rápida: responden a la aparición y cese de la estimulación.

El receptor del folículo piloso es el principal mecanorreceptor de la piel vellosa. En la piel glabra, los mecanorreceptores pueden ser:

  • Exteroceptores:
    • Corpúsculos de Meissner o corpúsculos del tacto (adaptación rápida). Son terminaciones nerviosas en la piel, no mielinizadas encapsuladas, responsables de la sensibilidad para el tacto suave.
    • Corpúsculos de Merkel o terminaciones nerviosas de Merkel (adaptación lenta). Son receptores de tacto ligero y presión superficial. Son los responsables de la detección de detalles finos y texturas.
    • Corpúsculos de Krause. Son sensibles al frío.
    • Corpúsculos de Ruffini. Perciben los cambios de temperatura relacionados con el calor.
    • Receptores de los folículos pilosos. Responsables de detectar el movimiento del pelo.
  • Interoceptores:
    • Corpúsculos de Pacini. Son de gran tamaño y formados por capas concéntricas de tejido conectivo rodeando una fibra nerviosa. Estos corpúsculos son sensibles a los cambios rápidos de presión y vibraciones y se adaptan rápidamente.
    • Corpúsculos de Ruffini. Se adaptan lentamente y señalan estados continuos de deformación de la piel.

La transmisión de las señales de los mecanorreceptores se realiza a través de fibras mielinizadas de gran tamaño, y su distribución no es uniforme en todo el cuerpo.

En general, las sensaciones de tacto están asociadas con los mecanorreceptores encapsulados, mientras que la temperatura y el dolor son transmitidos por las terminaciones libres. Sin embargo, esta generalización no es completamente precisa.

Receptores cutáneos

CNX OpenStax, CC BY-SA 3.0, via Wikimedia Commons


Transducción: transmisión de las señales mecanorreceptoras

La transducción es el proceso por el cual la energía de un estímulo externo se convierte en una señal eléctrica en las neuronas sensoriales, permitiendo que la información sensorial llegue al sistema nervioso central. En este apartado, se abordará la transducción de señales mecanorreceptoras, que son las responsables de la detección de estímulos mecánicos, como la presión y el tacto.

  1. Transformación de la energía mecánica en potenciales de receptor: Los mecanorreceptores son células especializadas en la detección de estímulos mecánicos. Cuando un estímulo mecánico se aplica a la célula, se produce una deformación en su membrana celular, lo que provoca la apertura de canales iónicos específicos. Esta apertura de canales provoca una entrada de iones, que genera un cambio en la polaridad de la membrana y la generación de un potencial de receptor.

  2. Transmisión de la información sensorial al sistema nervioso central: Para que la información sensorial llegue al sistema nervioso central, debe ser transmitida por las neuronas sensoriales. Las neuronas sensoriales se encuentran en los ganglios de la raíz dorsal de la médula espinal, donde se produce la transducción sensorial y la transmisión de la información al sistema nervioso central. Las dendritas de estas neuronas se localizan en los ganglios de la raíz dorsal de los nervios espinales.

  3. Ramificación del axón y respuesta graduada: El axón de las neuronas sensoriales se divide en dos ramificaciones: una que se proyecta hacia la periferia, hasta la zona del cuerpo que es sensible al estímulo, y otra que se proyecta al sistema nervioso central. El terminal de la ramificación periférica es la única zona sensible a la energía del estímulo y responde con una respuesta graduada similar a un potencial postsináptico.

  4. Generación del potencial de acción: Cuando la amplitud del potencial graduado en el terminal del axón alcanza el umbral en la zona de disparo de la célula, se genera el potencial de acción que se propaga hacia el sistema nervioso central. Para transformar la energía mecánica en potenciales de acción, la membrana del terminal del axón cuenta con canales iónicos que son sensibles a la deformación mecánica. La apertura de estos canales selectivos al Na+ y al K+ provoca la despolarización del terminal axónico y la generación del potencial de acción.

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