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13.6.4. Los trasplantes y el fenomeno de los rechazos

Un trasplante consiste en sustituir un órgano enfermo por otro que funcione correctamente. Se extrae un órgano (o tejido y, en ocasiones, células) de un individuo sano (donante), y se coloca en el cuerpo del mismo o de otro organismo (receptor) en el que no funciona correctamente. En el caso de los trasplantes de órganos vitales, el donante tiene que estar en estado de “muerte cerebral.

Los trasplantes y sus clases

Normalmente, el sistema inmunitario de la persona receptora reconoce las moléculas del injerto y órgano trasplantado como extrañas al organismo y actúa contra ellas, produciéndose un rechazo contra el órgano trasplantado.

Según la relación existente entre donante y receptor, los trasplantes pueden ser:

  • Autotrasplante, si el órgano o tejido trasplantado procede del mismo individuo.
  • Isotrasplante, si el donante es un individuo genéticamente idéntico al receptor. Esto ocurre únicamente entre gemelos univitelinos.
  • Alotrasplante, cuando el donante es un individuo genéticamente distinto al donante.
  • Xenotrasplante, si el donador y receptor pertenecen a especies distintas.

Naturalmente, las respuestas inmunológicas serán menores en los autotrasplantes, y mayores en los xenotrasplantes, ya que los tejidos de donante y receptor son menos compatibles. Por eso, los autotrasplantes e isotrasplantes son más seguros que los alotrasplantes o xenotrasplantes, que tienen mayor riesgo de rechazo.

Las posibilidades de rechazo aumentan en la medida en que disminuye el parentesco entre el donante y el receptor. Los xenotrasplantes en humanos, por ejemplo, provienen del cerdo, la especie que da menos problemas, e incluso existen cerdos transgénicos que expresan en sus células algunas proteínas humanas.

Actividad interactiva: Tipos de trasplantes.

Clases de rechazo

A pesar de que las técnicas médicas para la realización de trasplantes están muy avanzadas, los mayores problemas son la disponibilidad de órganos y la posibilidad de rechazo inmunológico por parte del receptor.

Sin embargo, el trasplante de córnea no suele producir rechazo, ya que esta la córnea no tiene circulación linfática ni sanguínea y, por tanto, los linfocitos no acceden fácilmente a ella.

El mecanismo de rechazo se produce como respuesta del sistema inmune del receptor ante el tejido u órgano del donante con un determinado antígeno de superficie en las células, que sus linfocitos T no reconocen como propias. Esto hace que vayan al órgano trasplantado un gran número de linfocitos citotóxicos y de macrófagos, produciendo la necrosis del tejido u órgano trasplantado.

Los linfocitos citotóxicos activan a los macrófagos y también, gracias al interferón (interleucina) a las células NK, que segregan perforinas que atacan a las membranas de las células del trasplante y las destruyen.

Los neutrófilos también fagocitan células con opsoninas y las plaquetas forman trombos. La producción de anticuerpos en respuesta a los antígenos MHC activa el sistema del complemento que causa la lisis celular.

El rechazo es mayor si los antígenos de superficie (proteínas MHC) del donante son distintos a los del receptor. Si los autoantígenos del donante y del receptor no coinciden, se produce el rechazo, que comienza con el ataque de los linfocitos TC, que causan la lisis de las células de los tejidos trasplantados. Si los autoantígenos del MHC son idénticos no se produce el rechazo, pero esto no suele ocurrir. Por esto, antes de trasplantar un órgano, es necesario hacer pruebas de que los autoantígenos de las células del donante y del receptor son muy semejantes.

En el rechazo, además de la acción de los linfocitos TC, también interviene la respuesta específica humoral (anticuerpos) y la respuesta inespecífica (macrófagos, activación del complemento).

Según el momento en el que se produce el rechazo se distinguen estos tipos:

  • El rechazo agudo ocurre entre 24 y 48 horas después del trasplante, y se debe principalmente a la acción de anticuerpo que se unen a los antígenos de las células extrañas provocando su destrucción
  • El rechazo tardío o crónico aparece varias semanas o meses después del trasplante. Está causado por el desarrollo de linfocitos T de memoria que, ante la presencia de los antígenos del órgano trasplantado, activan los linfocitos Tc y los macrófagos que van a la zona afectada y actúan contra el órgano trasplantado.

El rechazo se produce por las proteínas MHC (HLA en la especie humana) que tienen en su membrana los linfocitos y la gran mayoría de células, que tiene cada persona y son reconocidas por su sistema inmunitario. Las proteínas MHC de las células del tejido trasplantado actúan como antígenos extraños y provocan el rechazo.

Si el donante y receptor tienen sistemas de histocompatibilidad iguales no hay problema de rechazo, pero sólo son genéticamente iguales los gemelos univitelinos. Tampoco hay problema de rechazo en trasplantes de tejidos que no tienen irrigación sanguínea o ésta es muy escasa, como en el caso del trasplante de córnea, ya que no produce ninguna reacción inmunológica.

En el resto de trasplantes, para minimizar el rechazo, se trata de que exista el máximo grado de histocompatibilidad entre donante y receptor, buscando el más compatible según su grupo sanguíneo y el tipo de HLA de sus células. El receptor tiene que ser sometido a tratamientos con inmunosupresores para disminuir la actividad del sistema inmunológico y que no reconozca el tejido trasplantado como extraño, lo que puede hacer que tenga algún problema de infección por tener su sistema inmunológico debilitado.

 

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