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13.3.1. Componentes del sistema inmunitario

Componentes del sistema inmunitario

Moléculas que intervienen en el sistema inmunitario

Antígenos

Un antígeno es cualquier sustancia capaz de provocar la puesta en marcha de la respuesta inmunitaria e inducir la formación de anticuerpos.

Un antígeno puede ser cualquier proteína o polisacárido que sea ajeno al organismo.

El epítopo o determinante antigénico es una pequeña porción del antígeno que es reconocida por el anticuerpo, al que se une.

Anticuerpos

Los anticuerpos o inmunoglobulinas son glucoproteínas producidas por los linfocitos B que tienen una estructura tridimensional que les permite unirse a los antígenos por el sitio de unión, llamado parátopo.

Los anticuerpos pueden actuar como anticuerpos de superficie, si permanecen adheridos a la membrana del linfocito B, o bien circular por la sangre u otros fluidos del cuerpo, como la leche materna, lágrimas, etc.

Complejo mayor (o principal) de histocompatibilidad

El complejo mayor de histocompatibilidad (MHC, de Major Histocompatibility Complex)) está formado por un conjunto de genes cuyos productos son expresados en la superficie de las células del sistema inmune. El sistema inmune reconoce las glucoproteínas y glucolípidos de la membrana plasmática de estas células como propias y eso hace que no se desencadene la respuesta inmune, a excepción de las enfermedades autoinmunes.

El MHC se descubrió por su implicación en la aceptación o rechazo de trasplantes de órganos y tejidos, por lo que se le puso ese nombre.

Las moléculas sintetizadas a partir del MHC intervienen en el desarrollo de las respuesta inmune específica, tanto humoral como celular, ya que intervienen en el reconocimiento del antígeno por parte de los linfocitos T (auxiliares, TH, y citotóxicos, TC).

Se distinguen dos tipos de complejo mayor de histocompatibilidad (MHC):

  • MHC-I: determinan glucoproteínas de membrana que aparecen en casi todas las células del organismo, y sirven para presentar antígenos peptídicos de células propias alteradas  (cancerosas o infectadas por virus) a los linfocitos T citotóxicos (TC).
  • MHC-II: determinan glucoproteínas de membranas de células presentadoras de antígenos (macrófagos, células dendríticas, linfocitos B), y sirven para presentar antígenos peptídicos exógenos (del agente infeccioso) a linfocitos T ayudantes (TH).

Los linfocitos

Los linfocitos son un tipo de leucocitos (glóbulos blancos) que se encuentran en la sangre y en la linfa. Su núcleo es grande y redondeado, y tiene poco citoplasma. No pueden formar pseudópodos y, por tanto, no fagocitan. Su función principal es la de regular la respuesta inmunitaria específica (o adaptativa), reaccionando frente a materiales extraños (microorganismos, células tumorales o antígenos en general).

Existen los siguientes tipos de linfocitos:

  • Linfocitos B. Se desarrollan y maduran en la médula ósea y luego migran a diferentes tejidos linfáticos. Son los encargados de la respuesta inmunitaria humoral, transformándose en células plasmáticasplasmocitos que producen anticuerpos (proteínas específicas) ante la presencia de antígenos.
  • Linfocitos T. Se forman en la médula ósea y se desarrollan en el timo y participan en la respuesta inmunitaria celular. No producen anticuerpos, sino que provocan la muerte de ciertas células alteradas y, por tanto, no deseadas. Hay tres tipos de linfocitos T:
    • Linfocitos T auxiliares (TH). Reconocen las células presentadoras del antígeno y activan los linfocitos B. 
    • Linfocitos T citotóxicos (TC).  Reconocen a los antígenos que están unidos a las células del organismo, y las destruyen, actuando sobre células infectadas por virus o células tumorales.
    • Linfocitos T supresores (TS). Suprimen la respuesta autoinmune que puede destruir las células su propio cuerpo, actúan al final de la respuesta inmunitaria.
  • Células NK (natural killer): Destruyen las células infectadas. Los linfocitos T y B presentan receptores específicos, pero no las células NK.

Órganos linfoides

Las células madre de los linfocitos, al igual que las del resto de células sanguíneas, se forman en la médula ósea roja y se transforman en linfocitos maduros en los órganos linfoides. Hay dos tipos de órganos linfoides:

  • Órganos linfoides primarios. En ellos se produce la maduración definitiva de los linfocitos.
    • Los linfocitos B maduran en la médula ósea roja.
    • Los linfocitos T salen de la médula ósea y maduran en el timo, glándula situada entre el esternón y la tráquea, y que aumenta de tamaño hasta la pubertad, para después ir disminuyendo.
    • Órganos linfoides secundarios. En estos órganos se acumulan los linfocitos y allí sufren una última diferenciación. Llegan los linfocitos maduros y se ponen en contacto con los antígenos para iniciar la reacción inmunitaria.

      Los principales órganos linfoides secundarios son: el bazo, los ganglios linfáticos (situados a lo largo del sistema linfático, siendo más abundantes en las ingles, axilas,...), el apéndice, las placas de Peyer intestinales, las amígdalas y las adenoides.

 

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