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6.3. Aparato locomotor

Objetivos

  • La locomoción en el ser humano. El movimiento en la vida cotidiana y en la expresión corporal etológica (el lenguaje no verbal) y artística
  • Sistema esquelético: anatomía y fisiología. Hábitos saludables.
  • Sistema muscular: anatomía y fisiología. Hábitos saludables

Aparato locomotor

El aparato locomotor es una estructura esencial en el cuerpo humano, constituido por el sistema esquelético y el sistema muscular. Esta unidad funcional desempeña un papel crucial en nuestra capacidad de movimiento y funcionamiento diario. Los huesos, articulaciones y músculos forman un conjunto altamente organizado que permite desde las tareas más simples y estáticas hasta los movimientos más complejos y dinámicos.

El sistema esquelético, compuesto por los huesos del cuerpo, proporciona un marco estructural sólido y resistente. Los huesos actúan como pilares de soporte, manteniendo la forma y la integridad del cuerpo. Además de su función de soporte, los huesos protegen los órganos vitales, como el cerebro, el corazón y los pulmones. También actúan como un almacén de minerales esenciales, como el calcio y el fósforo, que son necesarios para mantener la salud ósea y la función muscular adecuada.

El sistema muscular, por su parte, es responsable de generar el movimiento en nuestro cuerpo. Los músculos están compuestos por tejido muscular, que tiene la capacidad única de contraerse y relajarse. Esta capacidad contráctil permite la movilidad de las articulaciones y el desplazamiento de nuestro cuerpo en su totalidad. Los músculos se unen a los huesos a través de los tendones, que transmiten la fuerza generada por el músculo, permitiendo así el movimiento coordinado y eficiente.

Es importante destacar que los músculos esqueléticos, los cuales controlamos voluntariamente, trabajan en conjunto con los músculos lisos y cardíacos, que funcionan de forma involuntaria. Los músculos lisos se encuentran en los órganos internos, como el estómago y los vasos sanguíneos, y son responsables de los movimientos internos necesarios para el proceso digestivo y circulatorio. Por su parte, los músculos cardíacos, que se encuentran exclusivamente en el corazón, permiten que este órgano vital se contraiga rítmicamente, bombeando sangre y asegurando el suministro adecuado de oxígeno y nutrientes a todo el cuerpo.

Antes de adentrarnos en los detalles del sistema esquelético y muscular, es esencial tener una comprensión sólida de los tejidos que los componen. Tanto los huesos como los músculos están formados por células especializadas y tejidos conectivos, que les confieren sus características únicas y les permiten desempeñar sus funciones vitales. Al entender los aspectos fundamentales de estos tejidos, estaremos preparados para explorar más a fondo la anatomía y la fisiología del aparato locomotor.


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