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5.3.5.1.2. Trastornos leucocitarios

Trastornos leucocitarios o de los glóbulos blancos

Los trastornos leucocitarios son alteraciones que afectan a los leucocitos o glóbulos blancos. Los leucocitos son un tipo de célula del sistema inmunológico que juegan un papel importante en la defensa del cuerpo contra infecciones y enfermedades. Los trastornos leucocitarios pueden ser causados ​​por problemas con la producción o el funcionamiento de los leucocitos, y pueden manifestarse de diversas maneras. Algunos ejemplos de trastornos leucocitarios son los siguientes:


Leucocitosis

La leucocitosis consiste en un aumento del número de leucocitos/mm3 en la sangre, alcanzando un nivel por encima de sus valores normales. Según el tipo de célula (leucocitos) que predomina se habla de:
  • Neutrofilia, cuando se produce un aumento de neutrófilos. Es la leucocitosis más común.
  • Linfocitosis, cuando se produce un aumento de linfocitos.
  • Monocitosis, cuando se produce un aumento de monocitos.
  • Eosinofilia, cuando se produce un aumento de eosinófilos. Es rara. Puede estar originada por alergias, infecciones producidas por parásitos, enfermedades autoinmunes o por algunos tipos de cáncer.
  • Basofilia, cuando se produce un aumento de basófilos. Es rara.

El término leucocitosis se utiliza para referirse al aumento de glóbulos blancos en sangre, pero que no son ni anormales ni tumorales. Si los glóbulos blancos son anormales y tumorales, se habla de leucemia.

Leucemia

La leucemia o "cáncer de la sangre" es un tipo de cáncer de la sangre que se caracteriza por la producción anormal de células sanguíneas, especialmente leucocitos.

Es una enfermedad que afecta a las células de la médula ósea, el órgano encargado de fabricar la sangre, el sistema linfático y el bazo.

Se produce un aumento excesivo de glóbulos blancos anormales, disminuyendo el número de glóbulos rojos y plaquetas. Los leucocitos anormales que se producen en la leucemia no pueden luchar contra las infecciones como lo hacen los leucocitos normales y pueden acumularse en la sangre y los tejidos, interfiriendo con la función normal del cuerpo. La leucemia puede ser aguda (progresiva rápidamente) o crónica (progresiva lentamente) y puede afectar a personas de todas las edades.

Las personas que tienen leucemia pueden presentar los síntomas siguientes:

  • Infecciones frecuentes.
  • Anemias.
  • Fiebre.
  • Pérdida del apetito.
  • Cansancio.
  • Problemas en la coagulación sanguínea que les hace sangrar o amoratarse con facilidad.
  • Inflamación de los ganglios linfáticos.
  • Sudores nocturnos.
  • Dificultad para respirar.
  • Dolor en los huesos o en las articulaciones.

Principales síntomas de la leucemia

Techso01, CC BY-SA 4.0, via Wikimedia Commons

El tratamiento de la leucemia depende de varios factores, como el tipo de leucemia, la edad y el estado de salud general del paciente, y el estadio de la enfermedad. Algunos de los tratamientos más comunes para la leucemia incluyen:

  • Quimioterapia: esta es una forma común de tratamiento para la leucemia que implica el uso de medicamentos para destruir las células cancerosas. La quimioterapia puede administrarse por vía intravenosa o por vía oral y puede ser administrada en un hospital o en el hogar.

  • Trasplante de células madre: este tratamiento involucra la transfusión de células madre sanas (células inmaduras que se convierten en células sanguíneas maduras) a un paciente con leucemia. Las células madre pueden provenir del mismo paciente (trasplante autólogo o autotrasplante) o de un donante (trasplante alogénico o alotrasplante).

  • Radioterapia: esta técnica utiliza radiación para destruir células cancerosas. La radioterapia se puede administrar externamente (desde una máquina fuera del cuerpo) o internamente (mediante la inserción de material radioactivo directamente en el cuerpo).

  • Terapia biológica: esta técnica utiliza medicamentos o sustancias que atacan a las células cancerosas de maneras específicas.

  • Terapia sintomática: este tratamiento se utiliza para aliviar los síntomas de la leucemia y mejorar la calidad de vida del paciente. Puede incluir medicamentos para controlar la fiebre, el dolor o la fatiga, y puede incluir terapia de soporte para ayudar al paciente a manejar el tratamiento y el proceso de enfermedad.

Leucopenia

Las leucopenias son situaciones en la que hay un un nivel bajo de leucocitos (glóbulos blancos) en la sangre, con un número de leucocitos/mm3 por debajo de sus valores normales. Se produce por aleraciones en la producción de glóbulos blancos o por su excesiva destrucción.

Según el tipo de leucocito afectado, se distinguen varios tipos:

  • Neutropenia. Se produce un nivel bajo de neutrófilos en la sangre.
  • Linfopenia, cuando hay una disminución en el número de linfocitos.
  • Monocitopenia, cuando hay una disminución en el número de monocitos.
  • Eosinopenia, cuando hay una disminución en el número de eosinófilos.

La leucopenia puede ser causada por una variedad de factores, como medicamentos, infecciones, trastornos autoinmunitarios, trastornos de la médula ósea (donde se producen los leucocitos) o radiación.

Mononcucleosis infecciosa

La mononucleosis infecciosa es una enfermedad contagiosa que afecta principalmente a niños y jóvenes. Está causada por el virus de Epstein-Barr y se suele transmitir a través del contacto oral, lo que le ha valido el sobrenombre de "enfermedad del beso". Este virus se reproduce en los tejidos linfáticos y luego se disemina a través de la sangre, donde infecta a los linfocitos B, haciendo que se agranden y adopten una forma anormal similar a los monocitos. Es por esta razón por la que se le llama "mononucleosis".

El período de incubación de la mononucleosis es de aproximadamente uno o dos meses, después de los cuales los síntomas comienzan a aparecer gradualmente. Entre los síntomas iniciales está el dolor de garganta, aumento de tamaño de los ganglios linfáticos en el cuello, fiebre, fatiga, pérdida de apetito y agrandamiento del bazo. En un análisis de sangre, se observa un aumento en el número de linfocitos, lo que se conoce como linfocitosis.

Es importante destacar que no existe un tratamiento específico para la mononucleosis infecciosa. En la mayoría de los casos, la enfermedad tiende a resolverse por sí sola con el tiempo, y el tratamiento se centra en aliviar los síntomas y garantizar un adecuado descanso y cuidado. Es fundamental consultar a un médico en caso de sospecha de mononucleosis para un diagnóstico preciso y para recibir orientación sobre cómo afrontar la enfermedad y sus síntomas.

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